
En aquella final del 2005 jugada en Estambul el Liverpool perdía 3 a 0 al finalizar el primer tiempo con goles de Maldini y Crespo x 2. Pero en una rafaga entre los 53-60 minutos igualó la fascinante final 3 a 3 . Todo sucedió en siete minutos de fútbol ficción, quizá en la mayor orgía de zarpazos de la historia de las finales europeas. Gerrard abrió la cuenta de cabeza tras un centro de Riise y el escenario aterrador cambió. Dos goles más, seguidos, un soberbio zapatazo de Smicer desde afuera del area, imparable, y otro gol de Xabi Alonso de penal. Termino quedandose con la Copa el Liverpool 3 a 2 en los penales.
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